Esta semana he mantenido una interesante charla con un compañero de sudor, gran profesional de la docencia en defensa personal, sobre cómo actuar frente a una agresión por parte de un canis familiaris o perro común.

Y es que los perros llevan milenios con nosotros, jeroglíficos egipcios ya los sitúan no solo como convivientes con las familias, sino como defensores de ganado y campos, y en la ciudad romana de Pompeya pueden verse varios mosaicos e inscripciones en piedra con el texto “cave canem” o “cuidado con el perro”.

A priori, sin entrar en detalles sobre la agresión, un perro es un mamífero con largos dientes corto-puzantes que le vienen de serie, así que de primeras, lo trataría con el protocolo de una agresión con arma blanca:

1) mantener la distancia y no dar la espalda ni correr a no ser que estemos a distancia mínima suficiente (además el perro siempre correrá más que tu)

2) si es posible encerrarme o encerrar al agresor, tener una pared o puerta entre ambos hasta que venga ayuda puede ser mi mejor salida. (con un perro también serviría encaramarse a un lugar alto).

3) situar cualquier cosa frente al arma, cuantas más puñaladas se lleve el objeto menos me llevo yo, igualmente en el caso de un perro, cuantas más veces muerda mi mochila menos me muerde a mi.

4) en caso de no poder hacer nada de lo anterior, inmovilizar la mano armada, restando en la medida de lo posible, capacidad para cortarme o pincharme, cuanto menos se mueva mejor. En el caso del perro, que lleva el arma en el hocico, tal vez hablaríamos de ser capaz de agarrarlo del cuello y inmovilizar la cabeza mientras lo ahogamos contra nuestro pecho, pared o suelo.

5) si nada funciona, golpear la mano armada, o la cabeza del agresor, hasta que suelte el arma o caiga KO. En el caso del perro, hablamos también de golpearle fuertemente en una lucha de supervivencia hasta que se retire de su agresión hacia nosotros o caiga KO.

Pero vamos a profundizar un poco, porque igual que en humanos hablamos de intencionalidad del agresor, características psicológicas, fases de la agresión, posibilidades de agresión, comunicación verbal y no verbal para evitación del conflicto, o indicadores de agresión antes de que se produzca, en perros también podríamos analizar ciertas cosas, a fin de cuentas, un can, es un mamífero que también tiene emociones, y aunque de forma más limitada que los humanos, también toma decisiones, y valora consecuencias, aceptando sumisión entre miembros de la manada, o liderándola cuando las circunstancias le obligan a ello.

Igual que un humano puede golpearte con sus dos manos o solo con una, y dentro de que te golpee solo con una, puede o no sujetarte para que no huyas, un perro puede tener distintos tipos de mordida:

– De Defensa: Mordidas cortas y secas, son muy rápidas y sin centrarse en un lugar concreto, van al bulto, lo que ocupe volumen y esté más cercano. Hay excitación por dolor.
– De Presa: Mordidas largas y a zonas vulnerables (cuello, cara), sin contacto visual con la otra parte. Hay excitación por dolor y por movimiento. Quedarse quieto y que crea que la presa está muerta anima al animal a soltar.
– y de Caza: Mordidas largas y lúdicas, como cuando juega a estirar la cuerda mientras tu sujetas el otro extremo. Mantienen contacto visual. Se da en perros casi siempre entrenados en defensa. Una vez agarra no suelta hasta no recibir la orden verbal o física. Pueden soltar por dolor en zonas vulnerables como hocico, ojos, costillas, o genitales.

Y del mismo modo que un humano puede tener distintas motivaciones para comenzar una agresión, el perro puede agredir también por varios motivos:

– Jerarquía: en mi tierra siempre se ha dicho que “animal que no conegues no li toques les orelles” (animal que no conozcas no le toques las orejas). Se identifica con orejas y rabo hacia arriba.
Enseña los dientes y gruñe antes de tirarse a morder, y realiza una mordida de Presa. Aconsejo no tocar animales desconocidos, no darle excesivas ordenes, no hablarle mal, etc, sobre todo en su casa. ¿cómo os sentiríais si un desconocido en la parada del autobús se acercara a vosotros y os acariciara la cara porque a él le apetece? o ¿llama a vuestra puerta y cuando abrís se dedica a gritaros?
por cierto, da igual que preguntéis a un dueño si su perro muerde, el dueño os puede contar lo que ha hecho el perro otras veces, pero no puede asegurar al 100% lo que va a hacer ahora, después de todo, todos podemos tener un mal día.

– Territorio: la motivación del perro es la defensa el sitio de su manada si no está su alfa (el propietario de la casa, campo, etc). Su mordida suele ser de presa o de caza. No aconsejo enfrentarse al perro, no le miréis fijamente a los ojos, no le desafiéis, desplazaros con calma, sin carreras, pues el movimiento condicionado no solo funciona con humanos, con perros también funciona, incluso más. Y si el enfrentamiento es inevitable, mostraros fuertes y seguros, grandes, ocupando mucho espacio corporal, y si podéis mostrarle armas con las que hacerle frente si se os acerca (palos, periódicos enrollados, etc). En caso de que os envista, no quedará más remedio que golpearle pocas veces pero lo más contundentemente posible.

*Por favor, no hagamos daño innecesario a los animales, hablamos de defendernos si no podemos evitarlo, no de tener excusa para desahogarnos con los más débiles.

– Redirección de agresión: Cuando el perro esté peleando con otro perro o mordiendo a alguna persona, e intercedemos para separar es muy posible que nos llevemos mordiscos. Luego nuestro perro se arrepiente, nos pide perdón a su modo, nos lame, y nos mira con cara de pena. Pero pensemos, si entramos en una pelea a separar a nuestro amigo, también es posible que nos llevemos alguna galleta incluso de nuestro amigo, cegado en ese momento por la adrenalina (esto es más peligroso pues sus dientes son cuchillas…) A la hora de separar intercedemos cogiéndole de la zona más alejada posible del arma, el rabo por ejemplo, y tiraremos de él para separarle. Estando a suficiente distancia, gritaremos para disuadirle dándole ordenes directas y claras y siempre en positivo. “Sientate” sería correcto, “no se Ataca, perro malo”, es posible que no diera el resultado esperado, ni con animales ni con humanos.

– Miedo: “animal acorralado ataca”. En otros artículos cuando hablaba de las emociones peligrosas en una discusión y como identificarlas os decía que había que tener cuidado con la emoción de ira, desprecio, y miedo si el contrario estaba contra una pared o un sitio cerrado, porque su ataque sería inminente.
Lo mismo sucede con los canes, Un animal herido por una agresión externa, o con dolor interno, que no tenga escapatoria irá para delante, incluso la oveja más cobarde acorralada arremeterá contra tu abdomen con su frente. La mordida es de defensa, muchas, muy seguidas y a cualquier cosa que abulte, esté cerca o se mueva. Nuestro objetivo será generar distancia y que pueda ponerse en un lugar dónde se sienta seguro (debajo de un mueble, cerca de su comedero, etc), golpearle solo le excitará más, si nuestros golpes en vez de ser secos, son con intención de alejarle aumentaremos eficacia en nuestra defensa.

Sobre el uso de silvatos, espráys, elementos de descargas eléctricas, etc no puedo dar recomendaciones ni a favor ni en contra, pero si somos cautos, respetamos las distancias, nos mostramos seguros, y no les suponemos una amenaza, no deberíamos tener excesivos problemas con casi ningún perro.

Pasad buen fin de semana

Enric Navarro
www.enricnavarro.es

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